Sí, abuela. Ahora que todo el mundo conoce a Cóndor, ¿por qué no viajamos a esos lugares donde ya saben lo que está ocurriendo aquí? Diremoos a la gente que nos firme un papel pidiendo que no destruyan el bosque.
Nosotros no les haremos que beban leche para salvar a Cóndor, solo que escriban diciendo lo que sienten. Cuando tengamos miles y miles de cartas, iremos a la capital para entregárselas a los que mandan. Y si las leen, a lo mejor conseguimos que se lleven a la fábrica al otro lado del bosque.
¿Sabes, abuela?, si no nos movemos, los que mandan pensarán que estamos dormidos.
de: El árbol de Julia
lunes, 15 de junio de 2009
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